Técnica: Mixta sobre madera.
Dimensiones: 102 x 162 cms
La obra se despliega como un mapa de lo invisible, donde el concreto y la madera dejan de ser materia para convertirse en memoria. En su centro, lo que parece un cruce fortuito de líneas es en realidad un pulso detenido: el juguete rescatado del olvido, un secreto tallado a mano que ahora late bajo capas de textura y color.
Cada listón de madera es un vector de búsqueda, una trayectoria que intenta reconstruir un vínculo a través de la distancia. El marco negro, rígido y solemne, actúa como una muralla que protege este diálogo silencioso entre un padre y un hijo, conteniendo una energía que no cabe en el espacio físico.
Es una estructura que no busca llenar el vacío, sino darle una forma digna. Aquí, la ausencia no es un hueco, es un refugio; una construcción sólida hecha de retazos, donde lo que se perdió se vuelve a encontrar, transformado en arte, para que el secreto permanezca a salvo a plena vista de todos.





