Técnica: Mixta sobre madera.
medidas: 127 x 54 cms.
El mar profundo, un azul inquieto de medianoche y misterio, sirve de lienzo a esta ofrenda. Las tablas, testigos mudos de mareas, se quiebran en esquirlas de turquesa y verde esmeralda, como la resaca que arroja el botín a la orilla. No hay figuras humanas, solo la memoria táctil del trabajo: un entramado angular y vibrante que evoca las redes llenas, el aleteo fugaz de la captura.
En el borde superior, un rojo oxidado gotea, la sangre del alba que tiñe el horizonte antes de que el sol despierte. Es la promesa de la luz tras la faena nocturna, la celebración áspera y poética del sustento. El relieve en la madera otorga una tridimensionalidad de escamas y olas congeladas, un fragmento de la vida marina y costera, transformado en poema visual.












