Técnica: Talla en madera de chico zapote y mixta.
Dimensiones: 113 x 83 cms
De la noble madera de chicozapote, emerge la figura mítica del jaguar, un Balam con la piel punteada como el cielo estelar de la medianoche. Sus curvas danzan, enredadas en filigranas de jade y obsidiana, mientras en sus garras sostiene un corazón palpitante, emblema de poder y ofrenda.
El fondo, un sol de textura áspera y oro vibrante, contrasta con la sombra solemne del marco, tallado con la huella ancestral de sus manchas. Observa bien: el marco púrpura y negro guarda la esencia de la selva al caer la noche, custodiando al felino que transita entre mundos. Es la quietud poderosa de un espíritu ancestral, un canto silencioso al misterio de la noche maya.
Al observar la imagen, las tonalidades tienen un acabado metálico y nacarado que añade una riqueza visual a la obra.
Esto se aprecia especialmente en:
- El cuerpo del jaguar: El azul turquesa y el rojo de los contornos tienen un brillo iridiscente.
- Los elementos enroscados y el borde: Los colores tierra (cafés y ocres) en el fondo de la obra también reflejan la luz como si fueran metales pulidos o esmaltes brillantes.
Este efecto metálico de la técnica mixta intensifica la sensación de una joya o un tesoro prehispánico, dándole al jaguar un aspecto aún más místico y precioso, como si estuviera forjado con el metal y las piedras de un templo antiguo.












