De la dura madera de pucté, testigo de selvas y mitos, emergen los perfiles de Hunahpú e Ixbalanqué, los Héroes Gemelos del Popol Vuh.
En el azul profundo de Hunahpú, se presiente la noche que acoge al Sol. Su rostro, surcado por diseños que parecen enredaderas cósmicas, nos habla de astucia y del sacrificio que precede al alba. La hebra de cuentas, como un camino de estrellas caídas, desciende por el poderoso cuello.
Ixbalanqué, envuelto en el regio misterio del púrpura, mira hacia el horizonte con un ojo esmeralda que destila la luz de la Luna. Los oleos vibrantes dan vida a su piel, la misma que danzó y renació de las cenizas. Su tocado, un fragmento de fauna sagrada, es el eco de Xibalbá vencido.
Ambas tallas, siluetas gemelas, son la dualidad cósmica: Sol y Luna, vida y renacimiento, que se sostienen sobre una base terrenal, anclando la leyenda en el presente. La madera robusta exalta la perdurabilidad de su gesta.










