Esta obra, tallada en madera de cedro y vibrante con acrílicos fluorescentes, es un portal a la mitología maya. En su forma alargada y estilizada, el «Alux, Espíritu del Maíz» se alza como un ser totémico. El tallado evoca el crecimiento orgánico, donde el tallo y las hojas del maíz se entrelazan en remolinos dinámicos de verde intenso. En la base, las mazorcas se insinúan con tonos púrpuras y rojizos.
El fondo irradia con un aura de amarillo y naranja fluorescente, simulando un sol ardiente o una energía divina que nutre la vida. Las líneas curvas y envolventes no solo dan movimiento, sino que parecen contener una fuerza vital, el espíritu protector que vigila la milpa. Es una pieza que fusiona la tradición ancestral con una paleta de colores audazmente contemporánea.












