La pieza se divide en anverso y reverso, mostrando la perspectiva única del artista sobre figuras míticas:
- Frontal (Monstruo Celestial): Domina una figura robusta, de un vibrante color rojo , recostada sobre un fondo texturizado de intenso verde azulado. La criatura evoca un monstruo celestial o jaguar de la noche, un símbolo recurrente en la cosmología maya. Sus extremidades y cabeza están detalladas con vivos verdes, turquesas y morados, destacando las garras y una cabeza con elaborados tocados. El diseño es alargado y dinámico, capturando una sensación de poder latente.
- Reverso (Dios Chaac): Muestra un patrón geométrico y simétrico. El artista evoca al dios de la lluvia, Chaac, a través de formas abstractas y estilizadas. Predominan los semicírculos azul claro y círculos magenta, flanqueados por formas que recuerdan a semillas o gotas de lluvia en tonos terracota sobre el mismo fondo granulado. Esta parte equilibra la complejidad figurativa del frente con una modernidad simbólica.
En conjunto, la obra es una vibrante y textural fusión de tradición prehispánica y expresión artística moderna, celebrando la riqueza cultural de la civilización maya.










