Técnica: Talla en madera de Chicozapote.
Dimensiones: 39 x 16 cm. aprox.
Pitahaya: El Latido de la Selva.
En esta pieza de chicozapote, el autor trasciende la forma orgánica del fruto para revelar su espíritu vibrante. La escultura se erige no como una copia de la naturaleza, sino como una metamorfosis abstracta de la identidad yucateca.
El artista libera espirales de un rosa eléctrico, metáfora de la pulpa indómita que desafía la aridez. Estas formas sinuosas dialogan con destellos turquesas, evocando el frescor de los cenotes que nutren la raíz de la cactácea. La robustez de la base de madera natural ancla la obra a la tierra, mientras la estructura superior parece desdoblarse en un movimiento perpetuo de crecimiento.
A través de esta visión, la Pitahaya deja de ser un fruto para convertirse en un tótem de resistencia y color. Es una oda a la creatividad que florece en la adversidad, donde el autor logra que la madera rígida palpite con la jugosa energía de un verano eterno en el Mayab.








