Técnica: Talla en madera de pucté.
Dimensiones: 58 x 33 cm. aprox.
En Vigilia Quarta, el artista parece haber capturado un fragmento de una realidad que solo se revela en el límite del agotamiento. A través de surcos profundos y patrones laberínticos que ondulan con una urgencia orgánica, la obra plantea una interrogante sin respuesta: ¿es este el mapa de una mente en vela o la anatomía de un secreto ancestral?
El centro de la pieza está dominado por un iris abismal, un foco azulado que interrumpe el caos de las líneas de fuego y tierra. No queda claro si el autor buscaba representar un refugio de lucidez en medio del delirio, o si ese ojo es, en realidad, una advertencia. Las texturas sugieren algo extraído de un tiempo no lineal, una reliquia tallada en el momento exacto en que la noche se funde con el alba.
Al titularla así, se siembra la sospecha de un rito privado. ¿Qué verdad alcanzó el creador en esa cuarta vigilia? La obra no ofrece explicaciones, solo se queda ahí, observando al espectador con la fijeza de quien ha visto lo que a los demás les está prohibido soñar.





